La tragedia comenzó en la antigua Grecia, inspirada en los ritos y representaciones sagradas con el sacrificio de su animal sagrado (macho cabrío) a Dionisio, que frecuentemente acompañaba la fiesta en honor a este dios del vino, de los "excesos", éxtasis y liberación.
Este espectáculo era desarrollado en un espacio consagrado (el centro del teatro se hallaba el altar del dios). El teatro asume la función de caja de resonancia para las ideas, los problemas y la vida política y culturales de la Atenas democrática: la tragedia trata de un pasado mítico, pero el mito se vuelve inmediatamente metáfora de problemas profundos de la sociedad ateniense.